Cuatro plagas
Artista
Carlos Raquel Rivera
Yauco, Puerto Rico, 1923- San Juan, Puerto Rico, 1999
Date1959-1960
Mediumlinóleo
Dimensionsimpresión: 15 3/4 × 15 13/16 in. (40 × 40.2 cm)
soporte: 19 5/8 × 18 3/4 in. (49.8 × 47.6 cm)
soporte: 19 5/8 × 18 3/4 in. (49.8 × 47.6 cm)
ClassificationsGrabado-Puertorriqueño
Terms
Object number3.1995.252
DescriptionComentario del artista: “El Triángulo de la izquierda superior presenta lo peor de las calamidades, la guerra; con sus atómicas y sus hidrógenas; y ¿quienes tienen los aviones y los ‘destroyers’ y los tanques y los cánones? los opresores; y ¿quienes tienen los rifles y las bayonetas y las balas y la injusticia y la mala entraña? los opresores, los militares de oficio, los millonarios, los blanquitos. Todas las guerras de independencia fueron, son y serán siempre guerras justas. A lo que nos referimos arriba es a la injusta, a las guerras de invasión de países pequeños. A las guerras que van contra el pobre para fortalecer al rico. La mente militar demoníoca al servicio de los ricos ha llegado al extremo de convertir al perro-amigo en enemigo verdugo.El triángulo superior representa los imperialistas yanquis con su águila, esgrimiendo su ‘justicia’ contra nosotros. Los protegidos de este símbolo son pues sus millonarios, sus grandes hombres de la ‘libre’ empresa y a los curas los tienen para que nos digan que sigamos rezando con mucha fe, esperanza y caridad. Ustedes no se han fijado cuando un pobre se acerca por una de esas mansiones del Condado cómo ‘doña fulana’ o el gran ‘señor’ los mira, como si fuera un estorbo y quisieran caerle a patadas, pero no se atreven. Allá en su negocio son lo más hipócritas con los pobres que explotan. Pues mire mi hermano esos son los que más apoyan a los gringos.
Abajo está representada la traición por unos seres culebrunos, abominables y un animal gelatinoso sirve de escudo a seres rastreros. El triángulo de la derecha abajo es el rico avaro amasador de billetes de banco, coronado por los menos ricos lambeojos sofisticados. Aquí está también la corteja, ahora los blanquitos de aquí prefieren importadas, desde luego que son fáciles. Y los americanos enchancletados siguen conquistando las mujeres puertorriqueñas, porque según dicen los gringos, son los más buenos, si hasta friegan y pasan mapo y las dejan salir con sus ‘amigos’.
La mujer que le ríe las gracias a los yanquis está contribuyendo a la destrucción de nuestro íntimo hogar, está aceptando al invasor como miembro de nuestra familia nacional puertorriqueña. ¿Amor? que si amor ¿no será conveniencia? (cuidado con la conveniencia) o la servidumbre, o complejo de inferioridad lo que sienten estos guaninas. Y de los abandonos con o sin hijos, de eso ni hablar. Al centro del grabado, arriba, está el sol como fuente de toda vida terrestre. Los oprimidos en lucha coronan las tres cabezas representan el desinterés, la bondad, el coraje, el misterio, el valor, la audacia, el trabajo creador para beneficio comunal de nuestra gente. No se están riendo porque los hombres que emprenden quehaceres serios no le hacen propaganda a ninguna pasta dental”.
Teresa Tió, “Carlos Raquel Rivera, o la periferia del misterio”, Catálogo Carlos Raquel Rivera, obra gráfica 1951/1990, Exposición homenaje, Museo de las Américas, 1993.
